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Ya en la década de los 50 del siglo XX, Don Miguel realiza una serie de retratos infantiles de niños buscados por las calles de Sevilla, por su barrio, fechados en torno a 1953 en óleo sobre cartón como Niño con jirafa de papel, Loquillas o Niña con brazos cruzados (1957) en los que el óleo es aplicado en ligeras capas dejando traslucir el tramado del cartón cubriéndolo apenas para generar unos retratos infantiles ejecutados con líneas firmes y trazo simple, pero cargados de fuerza y en la tradicional línea del costumbrismo andaluz e hispalense al tiempo que impregnados de la sutileza, la esponténidad y evanescencia que, tras su etapa en París, lo había llevado a abandonar el neocubismo y el color alcanza una brillantez que, de algún modo, preludia el cromatismo de su paleta abstracta” (Viribay 1: 34)
Tomaron por costumbre llamar a su puerta con la cantinela de “pintó, píntame”, y con sus juegos y sus risas llenaban su espacio y su vida, tan triste y solitaria en aquella época. Esos niños, hoy con sesenta y tantos años, por circunstancias curiosas de la vida, están apareciendo en nuestras vidas, las de la mujer y las hijas del pintor, y aportándonos datos y recuerdos de aquella época en la que mi padre acababa de llegar a Sevilla.
“Estamos poniéndole cara, nombres y conociendo las vidas de esos niños que tan presentes han estado siempre en nuestra casa, y a los que sólo conocíamos por sus motes: la rubilla, las loquillas, el goma…” (Tomado del Blog de la familia de Miguel Pérez Aguilera).
Loquillas. (1953). Óleo s. cartulina, 65x50 cm
Niña con brazos cruzados. (1957). Óleo s. cartulina, 33x51 cm
Niño con jirafa de papel (1953). Óleo s. cartulina, 51x73 cm
Museo Virtual de Arte Contemporáneo de Andalucía
ISSN 2792-1905
Linares (Jaén)























