27 Eloísa Jiménez

Reproduzca en audio el texto del artículo.
27
Autora: Eloísa Jiménez
Título: Esperanza
Dimensiones: 50 x 75 cm
Técnica: Mixta sobre papel gris
27 Autora: Eloísa Jiménez Título: Esperanza Dimensiones: 50 x 75 cm Técnica: Mixta sobre papel gris
27 Autora: Eloísa Jiménez Título: Esperanza Dimensiones: 50 x 75 cm Técnica: Mixta sobre papel gris
Mi primer contacto con Don Miguel Pérez Aguilera fue durante los cursos de la Licenciatura de 2º y 3º, que estuve en Sevilla como alumna ofi cial en las clases de Dibujo del Natural. Si bien no me correspondió él como profesor, sacaba
tiempo como podía e iba a escuchar sus lecciones, cuestión que no le molestó ni a él ni a otros profesores, como mi querido profesor, Don José Luis Mauri, con quien tenía docencia directa. ¡Todos unos profesionales de la enseñanza artística y de gran calidad humana!
Recuerdo sus esqueletos y esquemas en los cuales con dos trazos te planteaba toda la pose de la fi gura y la visita a su estudio, donde con gran paciencia nos enseñaba a los alumnos sus pinturas, un gran descubrimiento y que para mí tuvo mucha transcendencia. Durante todo el curso de 1986 es cuando tuve un contacto más personal con Don Miguel Pérez Aguilera, pues me dirigió la tesina titulada” El color: desde su naturaleza física y apreciación fi siológica, a su expresión psicológica y plástica.” Me vienen muchos recuerdos y conversaciones que mantenía con él. Esta etapa determinó mi forma de trabajar en el campo del arte.
En 1991 me incorporé como docente y para una labor de investigación, a la Facultad de Ciencias -Departamento de Óptica- seguramente gracias a la tesina y al concurso que se convocó para cubrir docencia en la Universidad en comisión de servicios por parte de docentes de Enseñanzas Medias. Allí realicé la Tesis Doctoral, publicada en 1994,cuyo título es “El color y su expresión plástica: estudio de las mezclas de colores de forma cubriente y homogénea” basándome en un proyecto de investigación de CICYT en el cual se pedían realizar una base de datos de colores para reconocimiento e identificación del color para robótica, “ Modelos de reflectancia espectral y reconocimiento e identifi cación”, y esto me llevó a realizar el mayor Atlas de colores -3000 muestras- hasta este momento en el mundo – expuesto en el
Congreso Internacional de Color y en El Hospital Real de Granada en 1994 y proponer entre otras cuestiones un nuevo circulo cromático. Participé como miembro en dos Comités Internacionales del Color, “Ilusiones Visuales y efectos en el Arte,” y “El color en la enseñanza”, desde 1995.
Quisiera resaltar, del Profesor Don Miguel Pérez Aguilera, la calidad como persona y artista. Pienso que es uno de los artistas, que a pesar de su fama, aún no se le ha situado en su lugar como el gran artista internacional que es.
Como hombre de su época comenzó con la figuración y pintó junto a José Guerrero las carteleras de cine en Madrid, para ganarse un dinerillo. De la obras fi gurativas, que tenía en el comedor de su casa -un grupo familiar de gitanas en la feria de Abril Sevillana-, pasó por el informalismo de forma rápida, hacia el campo de la abstracción. Un arte no imitativo del simple naturalismo, llegó a la composición más genuina, abstracta y universal. Él decía que sus composiciones y estudios de orografía le habían servido para revisar lo absoluto y diferenciarlo de los detalles más nimios.
Si su arte se puede considerar como arte óptico por la luminosidad que transmite su pintura y las referencias de combinación del color en un todo que va más allá de los referentes -algunos ven los refl ejos del papel de aluminio-, de los brillos, los matices, pero sus composiciones están bien estructuradas y medidas son de un auténtico maestro. No deja nada al azar, al irracionalismo, a la suerte, piensa y medita, observa, compone, deja reposar y a la vez es decisión, rotundidad y fuerza. Todos
los alumnos conocemos su fuerte carácter, su decisión a la hora de transmitirnos sus enseñanzas, un docente con total claridad de ideas y sin malgastar esfuerzos en lo innecesario ni en la búsqueda de un virtuosismo trasnochado.
Recuerdo que cualquier detalle le servía de inspiración, un estampado de un vestido, dos formas puntuales distantes como fuerzas opuestas, las simetrías de un cuadrado, y para cada obra buscaba su formato y replanteaba de una forma consciente su composición. Sin embargo sus pinturas y su quehacer pictórico estaba lleno de ritmo, de armonía, la música le inspiraba y era el título de parte de sus obras.
Él ha traspasado lo puramente visual para introducirnos en esos mundos y características que buscaban nuestros artistas más vanguardistas de principios de siglo XX -Picasso, Kandinsky, Mondrian, Malevich, Vasarely, Sempere, Bridget Riley- y otros tantos. Su obra es una invitación a reconstruir al hombre, después de tanta guerra, tanta desilusión, tanto despecho- con las corrientes dadaístas y sucedáneos-, nos muestra en sus composiciones pensadas, meditadas y sentidas, la alegría de luchar en la sinceridad, la verdad, la conciencia, de volver a vivir y a sentir y comunicarlo a través de la obra pictórica. Él ha pasado de lo puramente visual al concepto, uno de estos artistas que puede y debe ser una antorcha universal y ejemplo del arte de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI.
La pintura ha llegado con sus obras a ser otra vez pintura, nada más ni nada menos. Un foco que ilumina a futuras generaciones alejados de las políticas, las galerías, las ferias y los círculos interesados de la obra comercial y mercantil, de los corralitos que a él nunca le interesaron ni le movieron de su auténtico quehacer artístico.
Sus composiciones ya sean pequeño formato, sus llamados “divertimentos” y entretenimientos en las horas de playa en Fuengirola o sus grandes formatos compuestos en el estudio, constituyen por su fuerza, por su vitalidad, por su enseñanza, una auténtica lección de dibujo, composición, color y expresión, una auténtica obra de arte para la eternidad. Para él, un cuadro era una combinación de colores y formas, una mancha perfectamente articulada y medida.
Sirva esta pequeña reseña como homenaje a su obra y persona, como hombre, como docente y como artista.
Decía “Un día sin pintar es un día perdido”.
¡Toda mi admiración! Gracias Don Miguel
Eloísa Jiménez Martín
Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Combina Arte y Docencia.
Homenaje a M.Peréz Aguilera

Él mismo se define en su cuenta de Twitter como "Maestro por profesión, periodista aficionado y novelista del montón". Jubilado tras ejercer durante 32 años sus labores docentes en diferentes Centros de Andalucía, Ordóñez se plantea un nuevo desafío capaz de dar un cambio radical a su desempeño profesional: la gestión de un "Museo" virtual con el que dar su lugar al Arte Contemporáneo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COLABORA Exmo. Ayto. de Linares

La obra de caballete de Paco Baños

La mirada destatada. Con Manuel Mateo Pérez