Se trata de un polifacético artista que desarrolló varias disciplinas como la pintura, la escultura y la fotografía. Además de su lugar de residencia, la ciudad de Úbeda fue una inagotable fuente de inspiración de sus obras a la hora de inmortalizar la cotidianidad de su día a día, aunque sin olvidar las continuas e inevitables ausencias que se producen con el paso del tiempo y que quedan ancladas en el recuerdo del pasado. Marcelo Góngora es un artista íntimo al que le interesaba dar a conocer sus experiencias.
Su formación discurre entre la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda bajo las enseñanzas del pintor Domingo Molina Sánchez, y en el taller del escultor Francisco Palma Burgos, de quien adquiere el conocimiento para realizar esculturas en piedra, barro y madera.
La producción pictórica de Marcelo Góngora Ramos se enmarca dentro del realismo mágico, mientras que la escultórica se acerca más a tendencias hiperrealistas, cuyos objetos aparecen representados de forma casi fotográfica, pero presentados con un halo que lo distancian y lo hacen diferente de la propia realidad, como sucede en Mi madre (1995). Además de ello, entre su producción escultórica se hallan obras variadas como “la bailarina” del Teatro Darymelia de Jaén (1998), el “San Juan de la Cruz” de la iglesia de los Carmelitas Descalzos de Úbeda (1971) o el grupo escultórico del “Descendimiento de Cristo” de Úbeda (2005).
La pintura de Marcelo Góngora muestra un mundo de imágenes líricas que mezclan lo verdadero y lo soñado, creando un fuerte impacto sensorial en el espectador que le hacen estar confuso ante la falta de referencias que le decante hacia una realidad u otra. En esta misma clave está planteado Composición 1976, un cuadro reconocido en XXX Exposición Nacional de Pintura de Linares de 1977 con el segundo premio “Fernando Arcas”. En la tela vemos las vaporosas figuras de tres jóvenes, que en determinadas
zonas se desvanecen dejando entrever la pared del fondo a través de ellos. Esta misteriosa escena, resulta inquietante por el hecho de que los personajes no muestran su rostro, ya que el encuadre de la composición se cierra a la altura de sus hombros, dejando su identidad en el anonimato. Sin embargo, Marcelo Góngora aporta información de sus vivencias a través de la fotografía enmarcada que tiene
uno de los retratados. De esta forma el autor lleva al espectador a conocer parte de su pasado, pero sin perder de vista su realidad presente, a través de una experiencia ensoñada.
Información extraída de: ARÁNEGA CASTILLA, Francisco Miguel; MANTAS FERNÁNDEZ, Rafael. [Catálogo de la Exposición “Redescubriendo”. Exposición del Patrimonio Pictórico del Ayuntamiento de Linares]. Linares: Servicio de publicaciones Ayto. Linares y CEL, 2020
Marcelo Góngora Ramos (Úbeda, 1940-2014) Composición 1976 (Segundo premio “Fernando Arcas” de 1977, sección óleos) Óleo sobre lienzo, 125×170 cm.

Una vista del Úbeda de Marcelo























